Generation cero
Ahora nos enfrentamos a caminar solos por la ciudad. Sin que el destello de las luces nos haga perder el norte; un punto entre la realidad y los sueños, un punto entre aprender sobre todo aquello que importa sin dejar escapar despavorido al niño en nuestro interior que aún le teme a la oscuridad. Esperamos que leer nuestro contenido pueda añadir algo a su existencia, y que nuestras experiencias y anhelos puedan encender otros corazones y aventuras.
martes, 7 de junio de 2016
Sanar
Me marché de casa hace unos meses. No hubo gritos, ni peleas. Hubo un corazón roto, y una decepción profunda.
En mi opinión, creo que la decepción es la peor sensación de todas. Porque si te dan duro en el orgullo, aún desde la humillación puedes sacar la fuerza para continuar. Pero si te apuñalan la ilusión, la inocencia, respirar se hace insoportable.
La decepción, según mi experiencia, se siente como un agujero negro en la garganta y arsénico en el estómago.
Se siente como si fueras a morir, ya sea porque el corazón o la cabeza te va a estallar, o porque tu mismo te vas a encargar de acabar con todo; incapaz de controlar el deseo de encontrar tu propia morfina.
Es increíble... cuando todo esto ocurrió, jamás siquiera concebí la idea de volver a estar bien. Yo iba a volver 'a casa'; las cosas iban a volver a la normalidad.
Nunca contemplé que finalmente tendría que proseguir desde este punto en adelante e intentar rearmar el juego con piezas nuevas; estando para colmo estas sucias, rotas, y raídas.
Pero el tiempo pasa, y no solo para mal.
Eventualmente, el amputado espera a que sus carnes cierren y su hueso desnudo olvide su función.
Llora...llora...llora. No sobre su pierna, sino sobre el vacío de aquello que debía ser y no es; que debía estar y no está. Llora y olvida. Llora y recuerda. Hasta que recuerda aquello que olvida y olvida quien llora. Ya no sabe quien era él, o su pierna; es el vacío... la triste suma del todo.
Mas un día, sin saber quién, ni dónde, ni cuando, se levanta por un vaso de agua.
Porque la sed es mas poderosa que la noción.
Y sin saber por qué, camina. Sin saber cómo, cojea. Sin saber quién, bebe.
Siempre hay un mañana. Un amanecer que sucede a la conclusión de todo lo que vivimos hoy.
Seguiremos respirando mañana. Algo hay que hacer, eventualmente, y es mejor no perder el tiempo.
Y quizás aquella sea la parte mas cruel de todo; pero tenemos otra nueva oportunidad de continuar.
Una nueva instancia en que se barajan las cartas; una nueva ocasión de que todo sea mejor de lo que jamás contemplamos.
-Reverie.
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